"Este mundo me deja sin respiración, me ahoga, me resucita, me mata..."

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martes, 21 de septiembre de 2010

Caos en la brigada de mi sueño

Se ha producido un caos momentaneo en la brigada de mi sueño, se han revolucionado los militantes abaderados con el instinto de la supervivencia propia, al ver interrumpida su batalla para la somnolencia.
¿De qué materia está hecho este ejercito que nos mantiene en un permanente estado de inconsciencia? ¿Cómo somos capaces de vivir cada día, estas 24 horas unas tras otra, sin abatirnos en el horror que se dispersa a nuestro alrededor?
Debe ser espesa y contundente esta materia gris que me permite mantener la piel sobre los huesos y evitar a la vez que se derrame por los suelos mi sangre envenenada. Vivimos en un permanente estado de ensoñamiento para no sentir en nuestra carne los genocidios, las matanzas, masacres, destrucciones, exterminios, violaciones, torturas y maltratos de cada día.
Tan solo se necesita un minuto de despertar para revolverse en sus propias entrañas y hacer estallar en nuestro cerebro todas las verdades, horribles y reales, que construyen las historias y la vidas de los que pudimos ser y en realidad somos.
Conscientes nos sentimos responsables con nuestra pasividad absurda y decidimos volver a dormir en la tranquilidad de la lejanía, la sordera de la distancia y el consuelo de la impotencia.
¿Por qué perdura en mi este agónico insomnio que me hace vomitar, una vez más, sobre esta cama fría, vacía y triste, palabras que se pierden como en una pesadilla que no sabes si deseas olvidar?
¿Por qué no se derraman mis lágrimas por el café frío, el invierno nevado, los atascos, la crisis y el paro?
¿Por qué pese a tener un minuto menos de sueño sigo jugando la misma partida junto al Morfeo de la avaricia, la comodidad y la indiferencia?
¿Por qué? Y ¿hasta cuándo?

1 comentario:

  1. Y me siento mejor...dormida
    “Yo trabajo en una ONG y puedo cambiar el mundo” se escurren las palabras que descienden desde mi boca hasta los pies y retumba en mi conciencia el eco de una risa irónica e hiriente que se agudiza y multiplica al chocar.
    “No soy indiferente” dicen mis miradas juiciosas entre-cortadas por la vergüenza que se asoma sabedora de una cruda realidad. Y es que no estoy más que en la ultima tuerca que sostiene y alimenta el engranaje de este sistema corrupto y cruel.
    “Nadie hace nada” Y no es indignación si no humillación al reconocerme impotente, ignorante e incapaz de reconstruir otra realidad más transparente y viva.
    Aunque en el fondo... mi tristeza será siempre estar un poco más despierta aun no veo la manera de estar felizmente dormida.

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