Las aulas de la escuela están a rebosar. Ya dicen que los tiempos de crisis hacen aumentar la demografía de un país. Nuevas generaciones saltan a las escuelas ávidos de conocimientos y cimientos para un buen futuro. No enseñan a leer y somos conscientes de que nos enseñan porque hay una persona especializada en ello que dedica regularmente unas horas a nuestro aprendizaje. Nuestra madre nos aplaude al descubrir que poco a poco vamos aprendiendo. Letra tras letra vamos descifrando nuestro idioma escrito. Lo mismo ocurre con la escritura, las matemáticas, la geografía, la física....
Aprendemos a leer, aprendemos escribir, aprendemos a sumar, aprendemos a restar...
Pero ¿cómo aprendemos a sentir?
Sentimos desde que nacemos sin saber si quiera si sentimos y qué sentimos. Muchas de las asignaturas las aprendemos con sobresaliente pero también nos perdemos algunas importantes e incluso otras, las suspendemos. Hacemos pellas de las que no nos interesan y copiamos en las que no somos capaces de avanzar nosotros mismos. Vamos descubriendo sentimientos que aprendemos y que la mayoría de las veces nos enseñan. La mayoría de este camino de aprendizaje lo hacemos todos casi solos...
Así que hoy, Querría una escuela de sentimientos.
Una escuela donde aprender a amar libremente y sin condiciones. A sentir un amor puro y eterno. Una escuela donde aprender también a odiar. A odiar a quien se debe odiar (porque también hay gente odiosa) pero con un odio constructivo, justificado y flexible.
Me gustaría una escuela donde poder recuperar asignaturas de sentimientos como la vergüenza, el abandono, la envidia, el miedo... asignaturas que repetimos una y otra vez y muchas veces lo hacemos sin saber cómo hacerlas de otra manera.
Aprender a sentir el dolor, la ilusión, la esperanza y el desconsuelo... Hay miles de millones de sentimientos y solo podemos ponerle nombre a unos pocos. Los demás no sabemos ni mencionarlos.
¿Cómo podemos aprender a sentir y a cambiar lo que sentimos si no podemos ni nombrarlo?
Hoy, querría una escuela de sentimientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario