Desapareces entre mis manos, deslizándote como agua tu cuerpo se hace inalcanzable. Te pierdo en la misma oscuridad de aquella nada en la que un día te encontré. Te deshaces haciéndote intangible y quiero pensar que eres tú quien te marchas y sentir que soy yo la que quiere retenerte. Pero mis manos siguen abiertas y aunque la tristeza se apodera de mis lágrimas no hay fuerzas que empujen mis músculos hacía ti.
Ha desaparecido tu nombre tan rápido e intenso como llegó. Has sido un sueño no vivido, y a veces, una pesadilla de argumentos inconexos y sin sentido.
Deseos reales volatilizados en desengaños.
Inundada de un vacío frío e inmenso, la libertad se une con la soledad para aplacar todos mis sentidos y sentimientos.
En mi se ciega una parte de ti. Una parte que quizá nunca hubo, que quizá me inventé, que quizá fue tan real y brillante que no me dejó ver.
Nunca serás quien yo hice para mi. Nunca seré quien quisiste para ti.
Finalmente carne, tiempo, locura y error. Finalmente no hay más. Nunca lo hubo quizá. Pero solo quizá.
Los efectos de la droga no pueden durar tanto. 3 meses son demasiado. El mismo final para quizá la misma historia. Pero solo quizá.
Pequeñas fisuritas de nosotros se arrastran descompuestas por el suelo y cada paso que avanzan se descongelan y vuelan hacia los polos tú y yo que estarán para siempre condenados a la distancia invocada por sus propios cuerpos. El nosotros que nunca hubo se hará imposible en la eternidad.
Necesito deshacerme de ti, verte desaparecer porque ya lo he sentido. Te he mirado y te he perdido. Te he visto alejarte y te pedido.
Ahora yo para mi yo. Tu no más.
Bye bye.
02/02/11
P.
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